Cosmología y cultura indígena en el mundo de hoy
Alexandre Surrallés
Universidad de Barcelona
Las representaciones gráficas de las cosmologías de diferentes pueblos indígenas que se presentan en este libro son como la punta del iceberg de toda una manera de relacionarse con el mundo. Detrás de estos dibujos esquemáticos hay una enorme acumulación de conocimientos que estos diferentes pueblos han ido transmitiendo a través de los tiempos y que les ha permitido atravesar miles de años de historia hasta nuestros días. Este conjunto de facultades es lo que los antropólogos llamamos cultura. Cultura en este sentido incluye no sólo las artes y las ciencias, sino todo el cúmulo de ideas y prácticas que un grupo social maneja para organizar su existencia y orientar su destino.
Pongamos por ejemplo la cultura kandozi y su cosmología. Para los kandozi la tierra, llamada tsaponish, coincide con la totalidad de la geografía que ellos conocen. Lugar habitado por la humanidad actual, esta tierra no siempre ha existido tal como es ahora ni es la única existente. Los kandozi dicen que así como tsaponish apareció en un momento determinado emergiendo de las aguas, es posible que cualquier día desaparezca sumida bajo ellas. Lejos de un capricho de la imaginación, la imagen de la tierra como una isla flotante en permanente peligro de naufragio refleja la realidad física de la región, ayuda a comprenderla y a organizar en consecuencia las actividades. En efecto, esta representación del mundo no es ajena a las particularidades del territorio kandozi, compuesto de vastas regiones inundadas que recuerdan el mundo mítico todavía balbuceante y apenas emergido del agua. Por otro lado, se sabe por los estudios de geología que las tierras que hoy habitamos fueron mares, que los mares eran montañas y que por lo tanto los lugares donde vivimos no han sido siempre iguales. La cosmología kandozi da cuenta de esta realidad sin necesidad de referirse a estos estudios.
Las cosmologías de los diferentes pueblos amazónicos comparten muchas nociones similares. De hecho, existe un pensamiento amazónico forjado tanto por el origen común que une a todos estos pueblos, como por los flujos de personas, técnicas y saberes que desde siempre han circulado entre ellos, como en toda colectividad humana. Donde hay seres humanos hay comunicación, hay intercambio de ideas y circulación de bienes. La comunicación entre los pueblos amazónicos pasa a través de los ríos que son la vía de transporte por excelencia. Para quienes no tenemos experiencia en vivir cerca de los ríos, la selva nos parece mal comunicada, sin caminos ni carreteras por donde circular. Es una impresión falsa porque los ríos conforman una gran red donde el tránsito es mucho más fluido que, incluso, en las autopistas. Sin gasolina ni motores, con una simple canoa tallada en un tronco de madera, los indígenas han viajado y se han conocido entre sí.