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Una manera religiosa de mirar el mundo
Fernando Santos Granero
Smithsonian Tropical Research Institute

En el caso de las cosmovisiones indígenas amazónicas, no sólo se plantea la existencia de una diversidad de mundos, cada uno con sus propias topografías, habitantes y leyes, sino la existencia de una diversidad de esferas al interior del mundo en que vivimos. En efecto, un rasgo común a estas cosmovisiones es su concepción animista del universo, la cual postula que todo lo material, sea objeto o sujeto, tiene una contraparte espiritual. En el caso de los objetos, los fenómenos que llamamos "naturales", y los animales, su dimensión espiritual es concebida como una esencia primordial: la forma primera y verdadera que éstos tenían en el origen de los tiempos, antes de adquirir su apariencia actual. Estas esencias, que por lo general tienen forma humana, son parte integrante de las cosas, fenómenos y animales, pero suelen desprenderse y vagar por esta tierra. Además, existen en el mundo una serie de seres incorpóreos: divinidades, demonios, espíritus benévolos y malévolos que pueden adquirir una apariencia material y hacerse visibles, pero cuya esencia es espiritual e invisible.

Para los indígenas amazónicos la realidad material es una máscara, un disfraz, que oculta la "verdadera" realidad. No por ello, sin embargo, es una realidad "menos real". Tanto la apariencia material como la esencia espiritual son consideradas reales, pero mientras que la apariencia no es más que un "envoltorio" pasivo, a la esencia se le atribuyen poderes extra-ordinarios. Los mundos invisibles, así como los seres espirituales y las esencias primordiales que los habitan, son depositarios de conocimientos y fuerzas místicas que son indispensables para el bienestar de los humanos y el buen funcionamiento de su sociedad. Por ello, un elemento central en la experiencia religiosa de los indígenas amazónicos, tanto en el ámbito personal como en el colectivo, es llegar a conocer la dimensión normalmente invisible de la realidad.

De acuerdo a la religiosidad indígena, el acceso a estos mundos invisibles sólo se puede lograr a través de una de las múltiples almas o esencias que componen la dimensión espiritual del ser humano. Esto se consigue a través de los sueños, cuando el alma se desprende del cuerpo y vaga por este y otros mundos; a través de la ingestión de sustancias sicotrópicas o alucinógenas, tales como la ayahuasca, la datura o el jugo concentrado de tabaco, las cuales se cree inducen al alma a desprenderse del cuerpo y a emprender viajes astrales; o a través de una serie de prácticas ascéticas o de mortificación del cuerpo, tales como vigilias y ayunos prolongados, que tienen igual efecto. Por medio de los sueños, todos: hombres, mujeres, niños y niñas, pueden experimentar contacto con los mundos invisibles, y a través de ello obtener conocimientos relevantes para su vida productiva y afectiva. Pero sólo los especialistas, tras un riguroso entrenamiento, pueden viajar a estos mundos sagrados y obtener de sus habitantes conocimientos y poderes que les permitirán más adelante impartir salud o enfermedad, vida o muerte, abundancia o destrucción.


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